¿Qué le falta a España para ser una potencia emprendedora?

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Formación dirigida a impulsar el espíritu empresarial, más inversores que arriesguen en start up y costes más bajos para constituir sociedades pueden convertir a nuestro país en un edén para innovadores.

En España podemos presumir de ser los mejores en fútbol, tener una calidad de vida envidiada en muchos países, y un clima que nos hace receptores, cada año, de miles de turistas. Sin embargo, todavía nos queda camino por recorrer en una asignatura: la creación de empresas. Algunos informes de carácter internacional, como el Doing Business 2014, elaborado por el Banco Mundial, o el Global Competitiveness Report, que realiza desde 1979 el World Economic Forum (WEF), no nos dejan en un buen lugar.

Aunque estamos dando pasos para mejorar en este sentido, estamos aún lejos de países como Nueva Zelanda, Estados Unidos o Dinamarca que se cuelan en el top five del ránking que elabora anualmente el Banco Mundial. “A España le falta tiempo”, asegura Rodolfo Carpintier, fundador de DaD y experto en Internet y emprendimiento, quien cree que “aunque hay muchas iniciativas en marcha, éstas están todavía muy deslavazadas”.

Ecosistema

Para generar un entorno real de emprendimiento hay que empezar desde la escuela. Jan Brinckmann, profesor del departamento de management general de Esade, cree que “la educación debería enfocarse hacia una formación en la que se valore el trabajo en equipo y las presentaciones individuales de proyectos. El estilo del aprendizaje de memoria no favorece la cultura emprendedora”.

De la misma opinión es Iñaki Arrola, fundador de Coches.com y socio del fondo Vitamina K, que afirma que nuestro país adolece de formación para emprender: “Montar un negocio nunca ha estado bien visto porque se piensa en el fracaso. Hay que enseñar que crear una empresa es posible y que para ello hay que fracasar y no pasa nada. En Estados Unidos se fomenta esta cultura desde el colegio”.

A nadie le es ajeno que el mapa español de aceleradoras e incubadoras ha crecido considerablemente en los útlimos años. Y esto es un punto a favor para un país que ocupa el puesto 52 en el ránking global en facilidad para hacer negocios del Doing Business 2014, y el 142 en la clasificación que mide la viabilidad para poner en marcha una empresa. En nuestro país disponemos de 57 aceleradoras y 71 incubadoras, según el plano elaborado por Start up Spain. Sin embargo, Javier Capapé, manager de Start Up Spain e investigador en ESADEgeo, asegura que no existe ningún informe que evalúe la eficacia de estos instrumentos.

Financiación

La inversión es otro de los puntos críticos en el proceso de creación de empresas. El problema, en este sentido, no es tanto la falta de capital como la manera equivocada de aplicar ese dinero en la dirección correcta. Esto es, al menos, lo que defiende Carpintier, que cree que las medidas puestas en marcha para fomentar la creación de empresas en España nos debe acercar, poco a poco, a la altura de los 25 mejores en estas clasificaciones.

Una de las iniciativas más atractivas para Capapé es FondICO, un fondo de fondos dirigido a dar respuesta a una de las principales peticiones del colectivo de capital riesgo en España, que demandaba una mayor implicación del sector público en la inversión de empresas nacionales en todas sus fases de desarrollo. Este fondo, dotado con 1.200 millones de euros, ya existe en países que se consideran paraísos emprendedores como Israel. Supone un gran avance. Aún así, Brinckmann considera que “necesitamos más fórmulas para atraer capital inteligente de otros países. Ahora las firmas de venture capital están internacionalizándose. Hace falta que abran oficinas también en Madrid y Barcelona”.

Papeleo

El informe elaborado por el Banco Mundial aplaude las reformas que ha emprendido España para agilizar la creación de empresas que han conseguido reducir de 28 a 23 los días que, de media, se tarda en abrir un negocio. Sin embargo, este plazo sigue siendo muy amplio frente a otros países como Singapur, en los que se tarda poco más de dos días en estrenar la empresa, o Reino Unido donde se tarda un día y no cuesta más de 100 euros.

Brinckmann cree que “España necesita unos menores costes para crear una compañía y no exigir disponer del NIE. Ayudaría si se pudiera hacer los trámites con documentos en inglés”. El profesor de Esade también considera que un factor que echa para atrás a muchos emprendedores son los impuestos. “En Reino Unido, por ejemplo, las empresas que funcionan bien y venden tienen condiciones fiscales favorables”.

Además, los españoles deberíamos ser más ambiciosos y crear empresas que compitan a nivel global. Aunque en este sentido ya hemos avanzado mucho. Así lo asegura Carpintier, quien se enorgullece de ver en las clasificaciones internacionales de las mejores empresas en la Red a compañías españolas.”Tenemos que aspirar a ser de los mejores de la Unión Europea, para empezar”, sentencia el fundador de DaD.

Qué ha cambiado del entorno español para crear empresas

Según el informe Global Entrepreneurship Monitor 2012, el estado de las condiciones del entorno para emprender en España tiende a mejorar en la mayoría de apartados analizados. Los emprendedores encuestados para este estudio destacan positivamente las políticas gubernamentales que otorgan prioridad y apoyo al emprendimiento; el acceso y disponibilidad de infraestructuras física y de servicios; el acceso a infraestructuras comercial y profesional; las políticas fiscales y eliminación de trabas burocráticas; las barreras del mercado interno y el apoyo al crecimiento. Sin embargo, suspenden en asuntos críticos como la financiación a emprendedores y, más que ninguna otra, la educación y formación emprendedora en la etapa escolar.

El perfil medio del emprendedor español es el de un hombre de 38 años, con estudios secundarios y formación específica para emprender. Además, en este aspecto todavía hay más implicación masculina que femenina y, curiosamente, hay una mayor involucración en el ámbito rural que en el urbano. El estudio también concluye que España debería avanzar especialmente en la reducción del emprendimiento por necesidad, la generación de actividades con expectativas de creación de empleo, la innovación y la intensificación de la internacionalización.

Expansión

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